La producción de cacao en el Tolima sigue marcando el camino del progreso.
Este reconocimiento es el resultado del trabajo asociativo, la dedicación de nuestros productores y el compromiso por elevar la calidad del cacao tolimense a estándares cada vez más competitivos, hoy gracias al respaldo decidido de la Gobernación del Tolima y la Secretaría de Desarrollo Económico del Tolima, los cuales son actores fundamentales en el fortalecimiento del sector, impulsando procesos de formación, acompañamiento técnico y proyección estratégica para nuestras asociaciones.

“Desde la Gobernación del Tolima le apostamos al fortalecimiento empresarial, a la comercialización, pero también a todo el trabajo en equipo a través de la asociatividad, seguimos transformando vidas y seguiremos apoyando a las asociaciones de nuestro departamento”, señaló Yolanda Nasayo Bravo, secretaria de Desarrollo Económico del Tolima.

Gracias a este apoyo, ASOAGROCAI tendrá el privilegio de viajar a Perú para participar en un proceso de benchmarking, una técnica de gestión empresarial y marketing que consiste en realizar un análisis comparativo de los procesos, productos, servicios o estrategias; donde sus asociados adquirirán conocimientos clave para la internacionalización del cacao del Tolima.
“Hemos, hecho un trabajo muy arduo a partir del año 2012, aunque la asociación nació en el año 2009, partir del 2012, nos hicimos parte de una alianza productiva en cacao en la que participamos con, Secretaría de Desarrollo Rural, Secretaría de Desarrollo Agropecuario y sobre todo Ministerio de Agricultura, que era el proponente de este proyecto; a partir de ahí empezamos a hacer todo un trabajo, no solamente práctico, sino intelectual, entonces, fuimos formadas las familias y entendimos que cada una de las unidades productivas nuestras eran una empresa, en la cual motivamos a la familia en general, el papá, la mamá, los hijos, todos unidos en torno a un proyecto productivo que era el cacao”.destacó, Luz Mirian Murillo, integrante de ASOGRACAI.
El cacao representa más que un cultivo; es desarrollo rural, crecimiento económico, organización comunitaria y oportunidades reales para las familias campesinas.

