La prevención de la fiebre amarilla no se limita únicamente a la vacunación. El control del mosquito transmisor es una acción esencial que inicia en los hogares y espacios comunitarios.

Recipientes con agua limpia y estancada, como tanques destapados, baldes, floreros y llantas abandonadas, se convierten en criaderos del mosquito. Las autoridades recomiendan lavar, tapar o eliminar estos objetos, así como mantener patios y alrededores limpios.
La participación activa de la comunidad es clave para reducir la presencia del mosquito y prevenir la transmisión de enfermedades como la fiebre amarilla, el dengue y el zika.
Mantén tu hogar libre de criaderos de mosquitos y refuerza las medidas de higiene!


